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Estos corredores de propiedades dejaron de pedir 12 cheques para arrendar un departamento.

Están optando por el codeudor solidario, el aval o ambos. «Alguno va a pagar, lo que debo hacer es tratar de asegurar el arriendo», dice Manuel Maneiro.

Daniel Tapia, ingeniero en marketing de 30 años, lleva dos meses buscando un departamento porque la administración de su actual edificio es desordenada con las platas. No le ha ido bien porque le piden documentar el arriendo de todo el año con 12 cheques y él se resiste a ir al banco por una chequera.

«Después de todos los papeles que me piden, me dicen que tengo que tener 12 cheques, o sea, estamos a 2019, nadie usa cheque. Me dicen que es para asegurarse, pero para eso mejor le piden referencias a mi actual arrendataria, nunca me atraso», dice Tapia. Los cheques están en retirada, pero aún son instrumentos válidos como forma de pago. Según cifras de la Superintendencia de Bancos, en abril de este año hubo 8.472.733 de operaciones con estos documentos (ver tabla). En el mismo mes, pero en 2012, fueron 15.962.519.

«En Chile se respeta mucho el che-que y aunque haya perdido terreno, al final se sigue usando por una creencia cultural», dice Ramón Heredia, director de la plataforma especializada en pagos electrónicos Digital Bank. Manuel Maneiro, gerente general de la corredora de propiedades Capitalizarme Rent, dice que les pide a los arrendatarios seis cheques solamente. «El reajuste del IPC afecta los montos, así que no conviene pedir los 12. De los 80 departamentos que arriendo mensualmente, sólo el 1596 de los arrendatarios me dice que no usa cheques. Eso no significa que les deje de arrendar, pero les pido un codeudor solidario más un aval, así tengo tres personas para cobrar. Alguno va a pa-gar, lo que debo hacer es tratar de asegurar el arriendo», dice. Vania Ruiz, integrante del Círculo de Corredores de propiedades, prefiere pasar de los cheques.

«Prefiero tener aval que cheques. Si el arrendatario pasa por una mala ra-cha, ni con cheque te van a pagar, pero es muy difícil que él y el aval pasen por una mala racha al mismo tiempo», ejemplifica. La abogada Cecilia Valdés, del estudio especializado en gestión inmobiliaria CV Abogado Asesoría, hace rato que no pide documentar el año. «Prefiero hacer un buen contrato de arriendo y exigir un codeudor solidario en vez de un aval porque al codeudor lo puedo perseguir por morosidad al mis-mo tiempo que al deudor. En cambio con un aval, debo primero demandar al deudor y después ir por el aval. Con el codeudor me ahorro un juicio», puntualiza.

Ir por los bienes

Juan Carlos Cárdenas, abogado in-mobiliario de LegalChile, dice que en 2002 la Ley de Cheques cambió y dejó a la deriva los juicios por documentos con orden de no pago. «Se transformó en un delito de acción privada en donde no interviene el Ministerio Público, así que se debe interponer una querella patrocinada por un abogado en el que los costos operacionales son muy altos», detalla.

Para Valdés, la diferencia entre un juicio por un cheque con orden de no pago y una demanda al aval o codeudor es vital. «En un juicio por cheque puedo perder $1.000.000 en gastos operacionales y el deudor puede alargar el juicio apelando mientras sigue viviendo en el departamento impago, que puede ser entre seis meses a un año», explica. «Además, puede que no pague el monto completo y aunque se pida presidio puede optar a beneficios como libertad vigilada o remisión condicional de la pena. En cambio, cuando se persigue al aval o codeudor, uno va por su patrimonio para lograr el pago», detalla.

Fuente: lun.com