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El 40% de quienes compran departamentos nuevos lo hacen como inversión y los destinan a arriendo.

Invertir en la compra de una vivienda y destinarla al negocio de renta es una alternativa que está tomando cada vez más fuerza en el país. Demanda por arriendo existe, indican en el rubro inmobiliario, la que está sustentada especialmente por quienes no pueden comprar debido a los altos precios y las exigencias crediticias.

Así, hoy en Chile, casi cuatro de cada diez personas o sociedades -excluidos los grandes fondos de inversión- que adquieren departamentos nuevos lo hacen como inversión a largo plazo y lo destinan al arriendo.

Ese dato se desprende del estudio realizado por la firma de servicios de información en bienes raíces TGA, que durante el 2017 aplicó consultas en proyectos de vivienda en altura de 18 inmobiliarias entre las regiones de Coquimbo y Biobío, recogiendo cerca de tres mil respuestas de compradores.

Del total de clientes sondeados el 44% contestó que el destino del departamento adquirido era para vivienda principal, el 18% lo destinaría a segunda residencia y el 38% correspondía a una inversión para la actividad de renta.

“La cantidad de personas que están comprando para inversión en Chile es enorme”, comenta el gerente general de TGA, Tomás Cartagena. Afirma que 38% que se destina a inversión se puede hacer extensivo todo el mercado inmobiliario, aunque para viviendas cuyos precios superar las 1.500UF, valor relacionado con los proyectos analizados.

Cartagena señala que dicho porcentaje es alto si se compara con países vecinos como Perú, donde el año pasado el 10% de las personas compró para inversión.

El director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), Vicente Domínguez, afirma que “el número de inversionistas en departamentos, especialmente pequeños, ha ido en constante aumento en el último tiempo”. Agrega que hace cinco años la cifra de individuos que compraban para inversión era de entre 10% y 15% del total, aunque precisa que no había estadísticas muy confiables en ese entonces.

Sobre las razones del aumento en esta tendencia, Domínguez explica que hay varios motivos, pero “una de ellas es que la inversión inmobiliaria está siendo atractiva frente a otras alternativas, y su financiamiento de largo plazo está a tasas históricamente bajas”.

Tomás Cartagena, en tanto, sostiene que “invertir en viviendas es fácil de entender y es tangible, lo que disminuye el miedo de especulación de mercados y Vicente Domínguez estima que la tendencia de comprar viviendas como inversión para renta “debería consolidarse” si el mercado nacional sigue a los países más desarrollados al respecto.El gerente general TGA sostiene que el arriendo está en aumento, impulsado por personas que “quieren tener un menor nivel de compromisos y estar sin una sobreexigencia de pagos”. Añade que el alza en el valor de las viviendas por las restricciones a la construcción en altura y el costo del IVA a la vivienda de la pasada reforma tributaria dejaron fuera del sistema a un grupo de personas que podían comprar, lo que ha presionado el mercado de arriendo.

Baja cifra de primera compra.

Otro de los datos que arroja el catastro de TGA durante 2017 es que el 46% de los clientes adquiere por primera vez una vivienda, cifra que bajó respecto  del 53% de 2016. La principal barrera para el comprador es el ahorro para pagar el pie exige el banco, indica Cartagena. Añade que por ese motivo los individuos de segmentos medios, con ingresos superiores a $1,5 millones, al no poder conseguir las viviendas que les gustaría, optan por departamentos para inversión.

De todos modos, el otro aspecto que destaca el sondeo es que más de la mitad de las personas (el 54%) está comprando un departamento por segunda ocasión o más. En este grupo hay quienes tienen otra residencia para vacaciones y también individuos que si bien siguen viviendo con sus padres, tienen una o dos viviendas para inversión. Luego, cuando estos forman familia, sigue sumando propiedades.

Asimismo, del total de los consultados que compraban su vivienda principal, el 59% planeaba vivir entre uno y seis años en ella, por lo que en algún momento volverían a ser parte de la demanda. El 41% restante se proyectaba a siete años o más viviendo en su departamento.

Fuente: impresa.elmercurio.com